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   Martes 7 de Febrero de 2012  |  Noticiero Digital Nº 452
 
   

 

Muy buen editorial amigos de América Sistemas, creo que al final del oscuro túnel se esta viendo la luz y se esta comprendiendo la verdadera naturaleza del capitalismo.

El capitalismo engendra los perpetradores venales, y recompensa a los más inescrupulosos entre ellos. Los crímenes y las crisis no son desviaciones irracionales de un sistema racional, sino todo lo contrario: son los resultados racionales de un sistema básicamente irracional y amoral.
Peor todavía, los resultantes rescates multimillonarios de los gobiernos son convertidos ellos mismos en una oportunidad para el pillaje. No sólo el Estado no regula, se convierte en sí en una fuente de saqueo, sacando vastas sumas de la máquina federal del dinero, dejando que sean los contribuyentes los que se desangren.
Los grandes banqueros utilizaron parte del rescate, como sabemos, para comprar bancos más pequeños y fortalecer bancos en el extranjero. Directores ejecutivos y otros altos ejecutivos bancarios están gastando fondos del rescate en fabulosas bonificaciones y espléndidos retiros corporativos en spas. Mientras tanto, grandes beneficiarios del rescate como Citigroup y Bank of America despidieron a decenas de miles de empleados, provocando la pregunta: ¿para qué recibieron todo ese dinero para comenzar?
Mientras cientos de miles de millones de dólares eran repartidos a la misma gente que había causado la catástrofe, el mercado inmobiliario se mantuvo débil, el crédito siguió paralizado, el desempleo empeoró, y los gastos de los consumidores bajaron a niveles abismales.
Resumiendo, el capitalismo corporativo de libre mercado es por su naturaleza un desastre a la espera de suceder. Su esencia es la transformación de la naturaleza viva en montañas de mercancías y las mercancías en montones de capital muerto. Cuando se le deja hacer lo que quiera, el capitalismo endosa sus deseconomías y su toxicidad al público en general y al entorno natural – y termina por devorarse a sí mismo.
La inmensa desigualdad en el poder económico que existe en nuestra sociedad capitalista se traduce en una formidable desigualdad del poder político, que hace que sea tanto más difícil imponer regulaciones democráticas.
Si los paladines de EE.UU. Corporativo quieren saber lo que amenaza realmente “nuestro modo de vida,” es su propio modo de vida, su modo ilimitado de robar a su propio sistema, destruyendo el fundamento mismo sobre el que se encuentran, la comunidad misma de la cual se alimentan tan fastuosamente.

N. de R.- Aún cuando discrepamos de algunos pasajes, hay mucho de cierto en la misiva de Tito.