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   Martes 7 de Febrero de 2012  |  Noticiero Digital Nº 463

 
   

 

Nuestra palabra

Lo que realmente sucede es que después de escuchar, ver y leer casi a diario que la crisis financiera global no afecta o lo hace temporalmente (un mes nomás…febrero) al Perú, pues además de ser un país blindado y refugio para capitales espantados de otros lares, hace que nos sintamos realmente inmunes a los grandes males de la actualidad más reciente. Para nuestro presidente la velocidad y el intercambio de ideas que permiten las tecnologías de la información y las comunicaciones entre todos los actores mundiales, harán que esta crisis sea pasajera y signifique el renacer del capitalismo neoliberal como un nuevo modelo de distribución equitativa de la riqueza mundial. Ahora bien, si pensamos en la velocidad con la cual mutan las bacterias y los virus, y la velocidad con las cual los emporios mundiales farmacológicos obtienen sus respuestas comerciales y científicas a tales mutaciones, si nos preocupamos. Estas mutaciones viajan con nosotros, los humanos, a la velocidad del tren bala o del Boeing de última generación. Los investigadores y los centros de análisis y diagnósticos no viajan, pero intercambian información a la velocidad de los MB/seg de las descargas de sus servicios de Internet. En fin, cuestión de velocidades. La gran pregunta es...¿Que dice el TLC y las cláusulas de propiedad intelectual ante la posibilidad de una pandemia originada por una mutación salvaje e insospechada de un extraño virus? ¿Que dicen estas cláusulas si un laboratorio gringo saca bajo la manga su recientemente inscrita patente en medio de una pandemia como la que puede venir a coronar la crisis financiera global?. La verdad es que el otro día soñamos,.... perdón tuvimos una terrible pesadilla ..... en Afganistán, donde está escondido Al Kaeda existían centros de investigación científica y desarrollo tecnológico en subsuelos protegidos contra bombardeos atómicos. Allí se desarrollaban fórmulas secretas para intangibilizar activos financieros y multiplicarlos, simultáneamente al cultivo mutante de pequeñísimas armas nucleares. Esta guerra es del conocimiento...como dice repetidamente nuestro amigo Modesto Montoya.