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   Sabado 4 de Febrero de 2012  |  Noticiero Digital Nº 481

 
   

 

 Dr. Modesto Montoya:

“PARA APROVECHAR EL TLC DEBEMOS EMPLEAR EL CONOCIMIENTO”

El destacado científico peruano expuso sobre los retos que significa el Tratado de Libre Comercio y las propuestas que existen para aprovecharlo mejor.
Definitivamente, el camino para el progreso está en la investigación, el desarrollo y la innovación.

(AMÉRICA SISTEMAS. Edición 404. Lima, Perú - 30/01/2008)
En 1994, el número anual de solicitudes de patentes en el mundo se mantenía estable, en poco menos de un millón. Desde 1995, ese indicador empezó a incrementarse sostenidamente hasta alcanzar más de millón y medio en el 2006. Ese cambio en la tendencia ha sido el resultado del reconocimiento que se ha empezado a tener de los productos del conocimiento, de la propiedad intelectual y de las patentes.

A través de los Tratados de Libre Comercio (TLC), los países desarrollados en general, y Estados Unidos en particular, han tomado conciencia de que su mayor riqueza está en sus conocimientos, y que hay que defenderlos y promover su crecimiento.

Esta evidente realidad fue parte de la información que brindó el doctor Modesto Montoya Zavaleta (ex presidente del Instituto Peruano de Energía Nuclear y miembro de la Academia Nacional de Ciencias), quien fue el orador principal en la conferencia magistral denominada “Agenda Interna del TLC: Ciencia, Tecnología e Innovación”, que se realizó en el auditorio INICTEL UNI.

Precisamente, el principal objetivo del Tratado de Libre Comercio firmado por el Perú y Estados Unidos es “Estimular la creatividad e innovación y promover el comercio en los sectores innovadores de nuestras economías”.

Por eso, aseguró Modesto Montoya, “para aprovechar el TLC debemos emplear el conocimiento”. ¿Cómo hacerlo? Defendiendo los derechos de la propiedad intelectual y de las patentes, penalizando lo más disuasivamente posible a los infractores, usando para ello todos los recursos judiciales y policiales, nacionales e internacionales.

En ese marco, el TLC empieza con una gran ventaja para Estados Unidos, país que tiene la mayor cantidad de patentes y propiedad intelectual que defender. Para el Perú, el TLC representa una oportunidad para empezar a crear e inventar. ¿Estamos preparados para ello?

Los investigadores quieren participar en la toma de ese reto: para eso han sido preparados. Los empresarios creativos están entusiasmados, pero requieren apoyo del Estado.

 

IMPORTANTE PRÉSTAMO
En su alocución, Montoya anunció que el Programa de Ciencias y Tecnología cuenta con un préstamo de US$36 millones para cinco años del Banco Interamericano de Desarrollo y un aporte del Perú. Se trata del resultado de un proceso que empezó en 1995, con un proyecto de US$320 millones, pero se tarda en hacer las reformas y dictar las normas que estimulen la creatividad y la inversión en innovación tecnológica.

“De esta manera, se mejorará los niveles de competitividad del país a través del fortalecimiento de su capacidad de investigación y de innovación científica y tecnológica”, señaló.

Asimismo, el científico afirmó que la Ley del Presupuesto sigue prohibiendo el nombramiento de investigadores en los institutos de investigación del Estado. “En tal sentido, el Perú es uno de los países que dificulta, por ley, el regreso de sus científicos, quienes son precisamente los que pueden liderar proyectos de importancia para el desarrollo del país”, añadió.

“El Perú es uno de los países del mundo que cuenta con más recursos naturales, pero no tiene mayor riqueza. Las 4/5 parte de la riqueza viene del capital intangible, formado por la educación generada en la investigación, la ciencia y la tecnología. La educación y la investigación requiere inversión en recursos humanos”, expresó Montoya Zavaleta.

El especialista manifestó que la organización de investigación y desarrollo en el país presenta institutos de investigación con reducido número de investigadores, con edad promedio de 50 años; micro institutos sectorializados y desarticulados; prohibición de nombrar nuevos investigadores; y la falta de la carrera de investigador.